Hye, Franz-Heinz von: Testimonios sobre órdenes de caballería españolas en Austria y estados vecinos

En la España Medieval, n° 16, 169-187. Editorial Complutense. Madrid, 1993

 

Testimonios sobre órdenes de caballería españolas en Austria y estados vecinos (Bohemia, Alemania, Suiza y Hungría)

Franz-Heinz von Hye

Director de los Archivos Municipales de Innsbruck (Tirol, Austria).

Traducción del alemán por Ana Belén Sánchez Prieto.

 

Rara vez se manifiesta tan claramente el valor y la eficacia de los encuentros internacionales como en el caso del coloquio hispano-austríaco, celebrado entre el 3 y el 5 de julio de 1992 en la Universidad de Innsbruck con ocasión de Ja apertura de la exposición “Hispania-Austria”, y en el cual me referí ya a la historia de las relaciones entre España, el Tirol y Austria.

Una faceta nada despreciable de esas relaciones la constituyen las órdenes españolas de caballería en el Tirol, así como los portadores de sus respectivas insignias, un hecho que hasta la fecha apenas sí se conoce en España.

El objetivo del presente artículo (siguiendo una cordial invitación del profesor Ladero Quesada) es hacer constar la existencia de ciertas obras artísticas relativas a ello, con lo cual pretendo contribuir, a la vez, dar a conocer documentación concerniente a la difusión de las antiguas órdenes de caballería españolas. En concreto, los documentos que ahora menciono y que a continuación describiré, se refieren miembros de las antiguas órdenes militares de Calatrava y Santiago, así como a los portadores de la Orden de la Jarra y el Grifo.

El primero que llama la atención como caballero de la orden de Calatrava es Adam, conde de Herberstorff (1583-1629). Natural del ducado de Estiria (hoy estado austríaco federal de Estiria), Herberstorff era hijo del noble protestante Ott von Herberstorff, aunque se educó en la ciudad bávara de Lauingen sobre el Danubio. Convertido al catolicismo, sirvió en un principio al duque de Pfalz-Neuburg como su lugarteniente, y al

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comienzo de la Guerra de los Treinta Años se unió a la liga católica del duque Maximiliano de Baviera, quien en 1620 le nombró su lugarteniente en Austria sobre el Enns (actualmente estado federal de la Alta Austria), que había sido enajenada por el Emperador Fernando II. En el desempeño de este cargo obtuvo Herberstorff una triste fama, al proceder contra los rebeldes reformados del territorio con inflexible dureza y fuerza, pero también con un gran cinismo y despreciando las vidas humanas, lo cual alcanzó dimensiones terroríficas en el llamado “Frankenburger Würfelspiel” (1625) (pues hacía que los rebeldes se jugasen la vida a los dados) y en la guerra de los campesinos austríaca (1626).

Tras el retorno de este estado al dominio austríaco (1628), Herberstorff fue nombrado por Fernando II jefe militar del ducado de Austria sobre el Enns. Sin embargo, murió apenas un año más tarde, el 11 de septiembre de 1629.

A instancias del Emperador consiguió ya en 1621 el “hábito de Santiago”, a pesar de lo cual no existe ninguna representación de Herberstorff ni ningún armorial suyo en que aparezca reproducida la Cruz de Santiago. Se desconoce cuándo ingresó en la orden de caballería de Calatrava, pero en todo caso no se puede dudar de que efectivamente perteneciera a ella, pues se conservan dos representaciones suyas que lo prueban: un retrato pintado después de 1626 y su losa funeraria (ilustración 1), en la que aparece de pie, de cuerpo entero, destacando, en el lado derecho de la coraza de su armadura, la Cruz de Calatrava. La inscripción de esta lápida, que se encuentra en la iglesia parroquial de Altmünster am Traunsee, en la Alta Austria, dice:

Adam Graff von Herberstorff, Ritter, Herr der Grafschafft Orth am Traunsee, Röm(isch) Kay(serlicher) Ma(iestä)t Geheimber Rath und Lanndtshaubtman in Össterreich ob de Enss, aunch Curf(ü)r(stlicher) Dur(schlaucht) in Bayrn gewester Generalwachtmeister und Obrister zu Ross und Fuess, starb Anno 1629 den 11. Septemb(er)... seines Alterss im 46 Jahr, welcher ein grosse Seuin und Beschützer der heyligen Cutholischen Khrichen gewest. Derne Gott genad”.

En relación con su entierro se relata expresamente que tuvo lugar “cum ceremoniis ordinis Calatrava”. El condado de Ort que aparece citado en la inscripción de la losa sepulcral deriva su nombre de un pintoresco castillo rodeado de agua que se encuentra en Traunsee, en el distrito parroquial de Altmünster[1].

En la pared exterior de la citada iglesia parroquial, cuya fachada aún hoy está decorada también con la cruz de Calatrava, se encuentra una segunda lápida funeraria o conmemorativa, difícil de leer y a la cual hasta

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ahora se ha prestado escasa atención, con las armas condales de Herberstorff y la cruz de Calatrava. Como, según Hans Sturmberger, nuestro Adam fue el único conde de Herberstorff, tanto la inscripción como la insignia heráldica tienen necesariamente que estar relacionadas con él.

Los dos próximos monumentos funerarios sobre los que quiero llamar la atención están relacionados con miembros de la orden militar de Santiago y se encuentran en la catedral de San Vito en Praga.

Al contrario que de Adam, conde de Herberstorff, desconocemos todo sobre estas dos personalidades, salvo lo que se infiere de sus inscripciones funerarias.

Según ellas se trata en primer lugar del barón Bernardino Menesio de Toledo (ilustración 2), quien de joven había seguido al Emperador Fernando I desde España y, tanto bajo él como bajo el Emperador Maximiliano II, había prestado importantes servicios a la casa de Austria, en última instancia, y ya siendo de edad muy avanzada, como prefecto de la Mesa Imperial. La inscripción de la lápida funeraria, que se encuentra en la pared occidental de la nave sur del transepto y que ie dedicaron su mujer Katerina Ders..(?) y sus hijas Gasparina, Katherina y Elisabeth, reza de la siguiente manera:

Bernardino Menesio Toletano Baroni Ferdinandum postea imperatorem Max(imilianum) a teneris ex Hispaniis sequulo post multa servitia domi forisque prestita in senectute caesareae mensae prefecto uxor Katerina Ders..(?) filiaeque Gasparina Katerina atque Helisabet comitisse”.

Falta la indicación del año de la muerte o alguna otra mención relativa a ella en el zócalo del enterramiento. Conforme a las noticias de la inscripción funeraria, que evidentemente no fue concebida como un cronograma, el barón Menesio debió morir durante el reinado del Emperador Maximiliano II, esto es, después de 1564 y antes de 1576. La lápida funeraria le representa de pie, de cuerpo completo y con la armadura completa, aunque, sin embargo, el yelmo se encuentra a la izquierda, en un pedestal en el que además están talladas las armas de la familia, sujetado por la mano derecha del difunto, quien en la izquierda sostiene la espada. Por encima de los hombros tiene la capa de la orden, y sobre su pecho, en el centro, la Cruz de Santiago.

La segunda lápida funeraria se encuentra en la pared meridional de la nave de la catedral de San Vito y está dedicada a Ludwig von Tobar (muerto en 1553) (Ilustraciones 3 a 5). La inscripción es la siguiente:

Hie ligt begraben der wolgeborn Herr, Herr Ludwig von Tobar, Freiher zu Encesfelt Rö(mich) Ku(niglicher) Ma(iestä)t etc. Rat und Ertzherzog Ferdinandi zu Osterreich etc. Hofmeister, der in Got verschiden ist den 5 Tag Marcii im 1553 Jar.

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Naturalmente el llamado “Römisch königlicher Maiestät” es el posterior Emperador Fernando I (Emperador entre 1558 y 1564), el hermano de Carlos V[2], mientras que el aquí titulado Archiduque no es otro que el posterior príncipe de Tirol, el archiduque Fernando II (1529-1595), que previamente había permanecido en el palacio de Praga como lugarteniente imperial en Bohemia[3].

El difunto aparece arrodillado, con armadura completa, pero con la cabeza descubierta, a la izquierda de un Crucificado, de modo que puede verse el lado derecho de su coraza, adornada con una cruz de Santiago. De los cuatro escudos de armas que se encuentran a la derecha, debajo del Crucificado, se infiere que este Ludwig von Tobar, a pesar de la inscripción funeraria alemana y a pesar del título austríaco de “Freiherr von Encesfelt” (barón de Encesfelt), no era austríaco, sino español. En particular hay que destacar el escudo de armas con la “banda engolada”, un elemento de la simbólica del poder castellana, que también se encuentra en sellos y monedas, así como en insignias militares de unidades de tropas[4].

En otras palabras, de los tres monumentos funerarios de miembros de antiguas órdenes militares españolas que hasta ahora hemos descrito, dos de ellos pertenecen a españoles, mientras que sólo en un caso se trata de un noble austríaco. Con esto acaba en esta recopilación el grupo de representantes de las antiguas órdenes militares españolas. Los ejemplos del conde Herberstorff y del barón Menesio muestran que los caballeros de Calatrava y Santiago no estaban obligados a guardar el celibato, en lo que estas dos órdenes se diferenciaban esencialmente de la de San Juan o de Malta y de las órdenes alemanas[5].

* * *

Incomparablemente más numerosos que los documentos de miembros de las dos órdenes militares citadas, son los de la orden de la Jarra y el Grifo, conocida en alemán como “Orden von der Stola, den Kanndeln und dem Greifen” o también bajo la denominación de “Mässigkeitsorden”[6] (Ordo temperantiae).

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En relación con ella, es necesario precisar que existe una considerable diferencia en cuanto a rango y autovaloración entre la Orden de la Jarra y el Grifo, fundada en 1403 por el después rey Fernando I de Aragón[7], y las órdenes militares de Alcántara, Calatrava y Santiago, aparecidas en el siglo XII, durante la fase altomedieval de la Reconquista. En efecto, estas últimas recibían exclusivamente en sus comunidades a varones nobles, mientras que la Orden de la Jarra y el Grifo, como galardón que era, también podía ser conferida a burgueses no nobles e incluso a mujeres. Precisamente en esto radica la diferencia entre la orden de la Jarra y otra orden, fundada algo menos de treinta años más tarde en Borgoña: la del Toisón de Oro, en la cual sólo eran admitidos varones nobles[8]. Los que pertenecían a ella, al contrario que ocurría con la de la Jarra, tenían prohibido pertenecer a otra orden o llevar las encomiendas de otra orden, una disposición que también rezaba para los caballeros de San Juan u Orden de Malta y para las órdenes alemanas, así como para las antiguas órdenes militares españolas.

A este respecto, las fuentes austríacas distinguen clarísimamente entre órdenes militares (ordines) y sociedades (societates)[9], constituyendo estas últimas grupos bastante laxos de personas que llevaban las respectivas distinciones, encomiendas o divisas[10], mientras que aquéllas formaban auténticas comunidades, que, en virtud de sus estatutos, concurrían en capítulos más o menos regulares. Por supuesto, en las sociedades no se conocía ningún tipo de vita communis, típica y frecuentísima de las órdenes militares.

Después de estas advertencias introductorias, he aquí las noticias o monumentos hasta ahora reconocidos de miembros de la Orden de la Jarra y el Grifo, tanto en Austria como en los restantes países del Imperio Alemán, del Regnum Teutonicum, por orden cronológico:

1. Oswald von Wolkenstein, 1415/1432 (1376-1445)

Noble y poeta tirolés, valiente en la pelea e incluso arrogante, incansable viajero desde Prusia hasta incluso Tierra Santa, pasando por Inglaterra, Francia, Portugal y España, desde donde, al parecer, tomó parte en la conquista de Ceuta, siendo recompensado con la concesión de la Orden de la

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Jarra y el Grifo, concesión que él mismo denomina “Liberei”, y cuyo distintivo le fue impuesto por la reina Leonor, la mujer del fundador Fernando I[11]. Por cierto, que en un retrato de Oswald, pintado en 1432 y que figura en el Lieder Handschrift B (manuscrito de Lieder B) de la biblioteca de la Universidad de Innsbruck, se encuentra lo que hasta ahora se ha considerado la representación gráfica más antigua de la Orden de la Jarra y el Grifo (Ilustración 6). En este retrato, además, puede comprobarse que desde el principio estaba permitido y era posible llevar a la vez la encomienda de la Orden de la Jarra junto con la de alguna otra orden. En concreto, en este caso se trata del de la orden húngara del Dragón, que aparece aplicado sobre la banda de la orden de la Jarra[12].

2. El Emperador Segismundo, anterior a 1433 (1368-1437)

Puesto que el Emperador Segismundo, como muy tarde desde 1433 (véase en el párrafo dedicado a Antonio di Collalto), tenía autorización para entregar, en nombre del rey de Aragón, la orden de la Jarra y el Grifo a personas de su elección, se puede suponer con absoluta seguridad que él mismo fue portador del distintivo de la orden desde al menos aquel mismo momento[13].

3. Antonio di Collalto, 1433

Gracias a Francesco Sansovino, en su libro “Origine e fatti delle famiglie illustri d’Italia” (Venecia, 1670), se conoce que el Emperador Segismundo había concedido, tras una única investigación, a la vez, su propia insignia de la orden húngara del Dragón y, en nombre del rey de Aragón (véase más arriba), la orden de la Jarra y el Grifo. Literalmente, la dicha ceremonia fue como sigue: te, quem manu propria militiae cingulo et societatis nostrae Draconicae ac stolae, seu amprisiae charissimi fratris nostri regis Aragoniae insignivimus” (citado según Anna Coreth[14]). En la bibliografía se menciona también un retrato de Antonio di Collalto en el cual se le muestra “Pro meritis stola Aragoniae regis et Draconis Torquae ... decoratus”[15].

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4. Heinrich Ketzel, burgués de Nuremberg (muerto en 1438)

La concesión de la orden a este burgués de Nuremberg se conoce a través de la construcción de su lápida funeraria, en la iglesia de San Sebaldo de aquella ciudad, en la cual no sólo aparece como portador de la Orden de la Jarra y el Grifo, sino también como poseedor de la orden chipriota de la Espada, la Orden de Catalina del Sinaí y la Orden del Santo Sepulcro[16].

5. El duque Carlos el Temerario de Borgoña, 1446 (1433-1477)

En relación al último duque de Borgoña de la casa de Valois, está registrado que le fue conferida la Orden de la Jarra y el Grifo en el año 1446 por el rey Alfonso V, como una cuasi-contrapartida de la Orden del Toisón de Oro, de que él había hecho entrega al aragonés[17].

6. Jorge, barón de Volkenstorf, 1448/50

Volkenstorf era a la vez miembro de la alta nobleza del ducado de Austria bajo el Enns (hoy Estado Federal de la Baja Austria) y consejero y confidente del posterior Emperador Federico III. Obtuvo la Orden de la Jarra y el Grifo en 1448 de la reina María, mientras que en 1450 fue autorizado por el rey Alfonso V de Aragón para conceder la Orden nominalmente a cinco mujeres cuya identidad se desconoce, de lo cual se desprende que efectivamente Volkenstorf sería portador de la encomienda de la Orden[18].

7. Reinprecht IV de Walsee (muerto en 1450)

La tumba de este noble en la iglesia parroquial de Säusenstein, en la baja Austria pone de manifiesto que era Mariscal Supremo del ducado de Austria, Senescal Supremo del ducado de Estiria y jefe militar de Austria sobre el Enns (= Alta Austria), además de presentarlo como poseedor de numerosas insignias de diversas órdenes, entre las que se encuentra la de la Jarra y el Grifo[19] (ilustración 7).

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8. Jörg Perkchaimer, caballero (muerto en 1450)

Sólo por su tumba conocemos a este caballero. Se encuentra en la iglesia de Schönberg bei Vöcklabruck, en la Alta Austria, y muestra, aparte del escudo de armas de la familia, las insignias de cinco órdenes de caballería, con las cuales este noble había sido galardonado. A la de la Orden de la Jarra se le adjudicó la esquina superior derecha[20] (ilustración 8).

(rechts oben der Greif, links oben der Drache)

9. Un señor de Fladnitzer, caballero (ca. 1459)

Al escudo de armas de este caballero en el claustro de Neuberg an der Mürz (Estiria) le falta la inscripción, aunque muestra al difunto como portador de al menos cuatro insignias de órdenes. A la orden de la Jarra se le adjudica en este caso el espacio de la esquina inferior derecha[21] (ilustración 9).

(links oben St.Georg und der Drache, rechts unten die Kanne)

10. Benedikt Schifer von Freising, caballero, 1451 (muerto en 1499)

El rey de Aragón Alfonso V dio a este noble de la Alta Austria el derecho a conceder la Orden de la Jarra y el Grifo a cuatro personas de ambos sexos dentro del estamento caballeresco[22]. En este caso, la tumba de este hombre tan privilegiado es una prueba palpable de que él mismo era portador de la encomienda de la orden. La tumba se encuentra en la iglesia del hospital de Eferding (Alta Austria), donde fue construida, según el año de la fecha, en 1523. En ella puede verse arriba en el centro, y hasta ahora olvidado, el jarro con las tres típicas azucenas[23] (Ilustración 10).

11. Konrad (?) von Scharnachtal (mediados del siglo XV)

En la bibliografía se hace mención a una vidriera en una ventana de la iglesia de Hilterfingen, en Suiza, en la cual, junto con las consabidas armas del linaje, aparece también el collar de la orden de la Jarra y el Grifo[24].

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12. Florian von Losenstain, caballero (muerto en 1452)

Como fuente de nuestro conocimiento sirve nuevamente la tumba de este caballero en la capilla Losenstein en Garsten bei Steyr (Alta Austria), en la cual Florian se muestra como portador de varias insignias de órdenes, entre las cuales, en la esquina superior derecha, está el collar de la Orden de la Jarra[25] (Ilustración 11).

13. Sebastián Ilsung, patricio de Augsburgo, anterior a 1458

Sobre la imposición de la Orden a Sebastián Ilsung en Tortosa por la reina María de Aragón (muerta en 1458), mujer del rey Alfonso V, relata el propio interesado que la reina le había dado “ir Liberey und Gesellschaft, ein weisse Stol mit eim Kentlin”, esto es, “die hat mir ir küniglich Gnad mit iren Henden um getan, auch ein Halsband mit Kentlin und ein Greiff daran, zu Eren der Himmelkünigin Maria. Und beschai in einer Statt, haisset Tortosa in den Künigreich von Lalenza” (cita según Ana Coreth[26]).

14. Juhannes von Peren (Perenyi), Ungaro (muerto en 1458)

Su tumba, en Teberes, es hasta el momento el único testimonio conocido de un húngaro perteneciente a la Orden de la Jarra y el Grifo. En ella está representada la banda adornada con el jarro y las azucenas. Juhan von Peren, según la indicación de su propia lápida funeraria, era miembro de la orden húngara del Dragón y de la inglesa de del Collar de las Eses[27] (Ilustración 12).

15. El Emperador Federico III, anterior a 1459 (1415-1493)

Igual que el Emperador Segismundo, también el Emperador Federico III tenía poder para conceder la orden de la Jarra a personas de su elección. Un ejemplo de que hizo uso de este derecho lo constituye la investigación que ordenó en 1459 para su concesión a Nicolás II de Lobkowitz[28]. Que también Federico III fue portador de la insignia de la orden lo demuestran dos retratos conservados en copias posteriores, de las cuales una se encuentra en el Museo de Historia del Arte de Viena[29] y la otra, en

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que aparece juntamente con su mujer Leonor de Portugal, en el monasterio de Wilten, en Innsbruck. También se conserva una medalla con un retrato postumo del Emperador, que por cierto tomó como modelo un damero confeccionado por Hans Kels en 1537, en el cual aparece con el collar de la orden de la Jarra[30].

16. Hainrich Blarer, St. Gallen, 1460

De este portador de la Orden de la Jarra no se conoce más que un retrato, muy impresionante por cierto, en el que aparece como un distinguidísimo miembro de la orden de la Jarra. Igual que Oswald von Wolkenstein (véase más arriba), lleva la banda blanca de la orden sobre el hombro izquierdo, luciendo sobre ella la insignia con el jarro y las tres azucenas[31].

17. Nikolaus von Diesbach, señor de Signau, 2a mitad del siglo XV

De este noble suizo se ha conservado por una parte una vidriera y por otra un relieve heráldico, que ponen de manifiesto que era miembro de seis órdenes, de las cuales la de la Jarra era una[32].

18. Ulrich Ketzel, burgués de Nuremberg, 2ª mitad del siglo XV

Descendiente de la misma familia que Heinrich Ketzel (véase más arriba), recuerda a Ulrich Ketzel una lápida conmemorativa, conservada hoy en el Germanischen Nationalmuseum de Nuremberg, de la que se desprende que era portador de nada menos que diecisiete encomiendas de órdenes. Por supuesto, entre ellas se encontraba la de la Jarra, que ya antes que él había sido supuestamente poseída por seis familiares suyos. De Ulrich Ketzel se conoce en concreto que en 1462 peregrinó a Tierra Santa, donde se le concedió la Orden del Santo Sepulcro, la Orden de Catalina del Sinaí y la orden chipriota de la Espada[33].

19. Peter Rieter, burgués de Nuremberg, 1479

Dos vidrieras (una datada en 1479) de una ventana donada por los hermanos Sebald y Peter Rieter en la Iglesia de San Lorenzo de Nuremberg,

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muestran a Peter Rieter, entre otros, como poseedor de la Orden de la Jarra y el Grifo[34].

20. Konrad von Grünenberg, 1483

Gracias a su famosísimo armorial y por el simple hecho de incluir en él las insignias de la Orden de la Jarra y el Grifo, pudo demostrar Grünenberg que también él fue condecorado con ella[35].

21. Bernhard Gradner, barón de Eglisau (muerto en 1489)

Bernard Gradner, descendiente de un linaje de los Gradner de Windischgräz, afincado en Estiria, llegó al Tirol, juntamente con su hermano Wiguläus, como consejero del duque Segismundo Münzreiche (“el Rico”) (1427-1496), donde abusaron constantemente del favor de este príncipe hasta ser desterrados en 1456. Entonces se trasladaron a Suiza, donde todavía en 1466 mantenían sus diferencias con el duque[36]. Bernhard Gradner murió en 1489 en su señorío de Eglisau, en el cantón de Zürich. Su tumba, en la iglesia parroquial de Eglisau, le muestra totalmente armado y llevando, junto con la Orden de la Espada, la de la Jarra y el Grifo[37].

22. Christoph von Hohenfeld (muerto en 1496)

La tumba de este noble de la Alta Austria se hallaba en la iglesia parroquial de Wels, desde donde se trasladó al museo de aquella localidad, en el cual se conserva actualmente. Junto a otras encomiendas, muestra también la de la Jarra y el Grifo[38].

23. Gabriel Muffel, burgués de Nurenberg (muerto en 1498)

Una vidriera heráldica de la Iglesia de San Lorenzo en Nuremberg, donada por Gabriel Muffel, le muestra, entre otros, como poseedor de la Orden de la Jarra[39].

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24. El Emperador Maximiliano I (1459-1519)

Igual que su padre, el Emperador Federico III (véase más arriba) también Maximiliano era portador de la Orden de la Jarra, a la cual hizo representar destacadamente en su monumental xilografía de los “Ehrenpforte” de 1515, no sólo en su forma del collar completo, sino también mediante el recurso a la divisa “Halt Mass”. Precisamente a causa de este lema se extendió el epíteto para esta orden de “Mässigkeitsorden” (Ordo temperantiae)[40]. A pesar de ello, hasta ahora no se conoce ningún retrato del Emperador Maximiliano en el que lleve la encomienda o la banda de la Jarra.

25. Florian Waldauf von Waldenstein (muerto en 1510)

Florian Waldauf, privado y secretario del Emperador Maximiliano I, también llevó, junto a otras (la Orden del Cisne de Brandemburgo, la inglesa de del Collar de las Eses), la insignia de la Orden de la Jarra. En consecuencia, se le encuentra con estas tres insignias tanto en una xilografía de Alberto Durero con las armas de Florian Waldauf, como en un retrato en el que aparece como donante del tesoro de reliquias y de la capilla correspondiente en la iglesia parroquial de Hall, en Tirol, sobre una tabla del retablo pintado hacia 1501 por Marx Reinchlich (hoy en el museo municipal de Hall). También una xilografía del inventario de reliquias muestra al donante, precisamente, en compañía del rey Fernando el Católico y del Emperador Maximiliano, hecho en el que se puede ver una alusión de la concesión de la orden aragonesa a este noble tirolés[41].

26. Degenhard Pfäffinger, Alta Baviera (muerto en 15..)

Tanto un ex libris heráldico diseñado por Lukas Cranach (1472-1553) como su tumba en la iglesia de Sallmann, en la Alta Baviera, muestran el jarro con las azucenas de la orden de la Jarra[42].

27. Johann Baptist II von Collalto, 1560

De este miembro de la ya más arriba citada familia, se ha conservado una medalla con un retrato, datada por su propia inscripción con la fecha

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“MDLX”, en la cual, junto con la Orden chipriota de la Espada, figura la de la Jarra[43].

Un monumento erróneamente identificado con la orden de la Jarra

Muchas veces se ha identificado erróneamente con la Orden de la Jarra a un collar esculpido en la tumba de Georg Leininger (muerto en 1517), en la iglesia parroquial de Villach, en Carintia. Sin embargo, un análisis más detenido pone de manifiesto que este collar es realmente el de la Orden del Cisne de Brandemburgo[44].

++

[1] Hans Sturmberger, Adam Graf Herberstorff, Wien 1976, Véase también el catálogo de la exposición “Der oberösterreichische Bauernkrieg 1626”, Linz 1976, ilustración 16.

[2] Fernando no consiguió la sucesión en el Imperio, como muchos suponen, inmediatamente después de la abdicación de Carlos V, sino sólo después de ser elegido por los príncipes electores en la primavera de 1558. Véase Franz-Heinz Hye, “Ferdinand I. im Spiegel seiner heraldischen Denkmäler - vernehmlich jener in Tirol”. Heller Münzblätter, vol. V, 1989, cuaderno n° 5/6, pág. 98 y s.

[3] Josef Hirn, Erzherzog Ferdinand II. von Tirol, 2 vols, Innsbruck 1885/1887, especialmente, vol. I, pág. 13-40.

[4] Ignacio Vicente Cascante, Heráldica general y fuentes de las armas de España, Barcelona 1956, pág. 55, 280, 312 y ss., 587 y s. Ver también el catálogo de la exposición “Reyes y Mecenas. Los Reyes Católicos, Maximiliano I y los inicios de la casa de Austria en España”, Toledo 1992, n° 70, pág. 337.

[5] Véase Berthold (Graf) Waldstein-Wartenberg, Rechtsgeschichte des Malteserordens, Wien 1969, pág. 97 y ss.; Marjan Tumler (Hochmeister), Der Deutsche Orden, Montreal 1955, pág. 25 y ss.; F.H. v. Hye, Auf den Spuren des Deutschen Ordens in Tirol, Bozen 1991, pág. 100.

[6] Véase entre la bibliografía en lengua alemana el fundamental estudio de Anna (condesa) Coreth, “Orden von der Stola und den Kanndeln und dem Greifen” (Aragonesischer Kannenorden), en Mitteilungen des Oesterreichischen Staatsarchivs, 2 vols. Wien 1952, pág, 34-62.

[7] Información más pormenorizada sobre el fundador de la orden, la fecha de fundación y los estatuios de fundación pueden encontrarse en la monografía de Juan Torres Fontes, “Don Fernando de Antequera y la romántica caballeresca’', Miscelánea Medieval Murciana. V, Murcia 1980, pág. 85-120.

[8] Como se desprende del catálogo de todos los miembros de la orden hasta 1961/62, ni siquiera la princesa heredera María de Borgoña ni la hija heredera del Emperador Carlos VI, la “Emperatriz” María Teresa, reina de Hungría y Bohemia, etc., eran miembros de la Orden. Véase el catálogo de la exposición “La Toison d'Or. Cinq Siècles d’Art et d'Histoire”, Bruge 1962, pág. 35-55.

[9] A. Coreth, ob. cit., pág. 53, 56 y s., 61 y s.

[10] Ibíd., pág. 56 y s.: J. Torres Fontes, ob. cit., pág. 114-118.

[11] Anton Schob. “Oswald von Wolkenstein. Eine Biographie”, Schriftenreihe des Südtiroler Kulturinstitutes, vol. 4, Bozen 1977, pág. 113 y ss.

[12] F.H. Hye, “Spanien. Tirol. Innsbruck. Zeugen gemeinsamer Geschichte”. Veröffentlichungen des Innsbrucker Stadtarchivs, NF, vol. 19, Innsbruck 1992, pág. 35-38. Tabla de ilustraciones en color n° 3. Posiblemente algo más antiguo que el retrato de Wolkenstein podría ser la representación en relieve de Gómez Manrique de la Catedral de Burgos, que los especialistas datan hacia 1430.

[13] A. Coreth, ob. cit., pág. 53.

[14] Ibíd.

[15] Ernst E. v. Hartmann-Franzenshuld, “Quellen zur Geschichte des Hauses Collalto”, Berichte und Mittheilungen des Alterthums-Vereines zu Wien, vol. XIII, Wien 1873, pág. 63.

[16] A. Coreth, ob. cit., pág. 43.

[17] Ibíd.

[18] Ibíd., pág, 49 y 59.

[19] Ibíd., pág. 44; Karl Lind, “Sammlung von Abbildungen mittelalterlicher Grabdenkmale”, Kunsthistorischer Atlas hg. von der k.k. Central-Commission zur Erforschung und Erhaltung der Kunst- und historischen Denkmale Abteilung X, Wien 1892, tabla XLV, figura 2.

[20] A. Coreth, ob. cit., pág. 45; K. Lind, ob. cit., tabla XXV. fig. 2.

[21] A. Coreth, ob. cit., pág. 45: K. Lind, ob. cit., tabla XXXVI, fig. 3.

[22] A. Coreth, ob. cit., pág. 49.

[23] K. Lind, “Ueber mittelalterliche Grabdenkmale”, Oesterreichisches Jahrbuch, hg. v. Freiherrn v. Helfert. Jg. 6, Wien 1882, pág. 74, fig. 33.

[24] A. Coreth. ob. cit., pág. 45, nota 56; Paul Ganz, “Die Abzeichen der Ritterorden”, Archives Héraldiques Suisses, 1905, Zürich 1905, pág. 62, ilustración 60a.

[25] K. Lind, “Sammlung... mittelalterlicher Grabdenkmale”, ob. cit., tabla XXXVI, fig. 4.

[26] A. Coreth, ob. cit., pág. 43.

[27] K. Lind, “Sammlung... mittelalterlicher Grabdenkmale”, ob. cit., tabla LI. fig. 2.

[28] A. Coreth, ob. cit., pág. 34, 45 y s., 51 y 53.

[29] Catálogo de la exposición “Hispania-Austria” en Innsbruck/Schloss Ambras, 1992, pág. 371, n° 87, con ilustración en color.

[30] A. Coreth, ob. cit., pág. 45 y s. e ilustración 2.

[31] Ottfried Neubecker, Heraldik. Wappen- ihr Ursprung, Sinn und Wert. Frankfurt a.M. 1977. pág. 229 (con su ilustración).

[32] F. Ganz, ob. cit., pág. 62; A. Coreth. ob. cit., pág. 47, nota 64; también O. Neubecker, ob. cit., pág. 215.

[33] A. Coreth, ob. cit., pág. 43, nota 44; O, Neubecker, ob. cit., pág. 218.

[34] Georg Stolz, “St. Lorenz - Wappen in Fülle". Verein zur Erhaltung der St. Lorenzkirche in Nürnberg, n° 31, Nürnberg 1986, pág. 20 (con ilustración).

[35] A. Coreth, ob. cit., pág. 45.

[36] Albert Jäger, “Die Fehde der Brüder Vigilius und Bernhard Gradner gegen den Herzog Sigmund von Tirol”. Denkschriften der phil.-hist. Classe der k.k. Academie d. Wissenschaften in Wien, vol. 9, Wien, número aparte.

[37] P. Ganz, ob. cit., pág. 62: Hermann Frietz, “Die Kunstdenkmäler des Kantons Zürich”,  Die Kunstdenkmäler der Schweiz, vol. 15, pág. 33 y s.; Wilhelm Raum, “Sigmund der Münzreiche”, Schriftenreihe des Südtiroler Kulturinstitutes, vol. 14, Bozen 1987, pág. 166 y s. califica este epitafio de erróneo como el “Grabstein des Wigoleis Gradner” (muerto en 1467).

[38] Catálogo de la exposición “Tausend Jahre Oberösterreich”, vol. 2, Linz 1983, pág. 407, n° G 9.

[39] P. Ganz, ob. cit., pág. 62: G. Stolz, ob. cit., pág. 23 (con ilustración).

[40] A. Coreth, ob. cit., pág. 45 y ss.; F.H. Hye, “Spanien-Tirol-Innsbruck”, ob. cit., pág. 60 y s.

[41] A. Coreth, ob. cit., pág. 46; Ernst Verdross-Drossberg, “Florian Waldauf von Waldenstein”, Schlern-Schriften, vol. 184, Innsbruck 1958; F.H. Hye, “Spanien-Tirol-Innsbruck”, ob. cit., pág. 37 y s. y 124.

[42] A. Coreth, ob. cit., pág. 47.

[43] Ibíd., pág. 48, ilustración 4. Una reproducción de esta medalla publicada por E. v. Hartmann-Franzenschuld, ob. cit., pág. 66 contiene erróneamente en lugar de la fecha correcta la de “MDIX”.

[44] Ibíd., pág. 47; F.H. Hye, “Das Ordenzeichen auf Georg Leiningers Grabstein von 1517 in der St. Jakobs-Stadtpharrkirche in Villach. Ein Beitrag zur Geschichte des brandenburgischen Liebfrauenorder Schwanenordens”, Carinthia, I, Klagenfurt 1975, pág. 283-289.